“Para mí ha sido una buena decisión dar el paso: hemos mantenido a los clientes y también han venido nuevos. Estoy muy contenta con la relación que he establecido con los clientes y con el comercio local.”
La continuidad desde el propio pueblo: el relevo de Guzta Okindegi Kafetegia en Idiazabal
Muchos pequeños comercios de los pueblos cierran sus puertas cuando sus propietarios se jubilan. Sin embargo, en ocasiones el relevo llega de forma natural, desde el propio entorno y de la mano de personas que conocen el funcionamiento cotidiano del negocio.
Este es el caso de Guzta Okindegi Kafetegia, en Idiazabal. Esta tienda del pueblo, que ofrece pan, café, prensa y productos básicos de alimentación del día a día, ha iniciado una nueva etapa con Aizpea Olano al frente, quien decidió dar continuidad al negocio tras la jubilación de su anterior propietaria.
Una oportunidad que surgió en el propio pueblo
Antes de hacerse cargo de Guzta Okindegi Kafetegia, Aizpea tenía una tienda de golosinas en Idiazabal. Cada mañana tenía la costumbre de acercarse a la cafetería, por lo que conocía bien el negocio y a su propietaria.
Cuando llegó el momento de la jubilación, fue la propia dueña quien propuso a Aizpea hacerse cargo del negocio. Tras comentarlo en casa y valorar la oportunidad, decidió dar el paso.
El cambio se produjo muy rápidamente: un domingo por la mañana cerró su tienda de golosinas y esa misma tarde formalizó la transmisión del negocio, asumiendo así la continuidad de la tienda.
Apostar por un negocio que ya está en marcha
Para Aizpea, dar continuidad a un negocio que ya estaba funcionando le ofrecía una gran seguridad. Sabía que era un negocio rentable y que contaba con una base estable de clientela en el pueblo.
Además, la anterior propietaria le explicó el funcionamiento diario del negocio y los ingresos que generaba, lo que le ayudó a ver claramente la viabilidad del proyecto.
Durante el proceso, ambas partes contaron con el apoyo de una asesoría externa, que actuó como acompañamiento y facilitó el desarrollo del proceso.
Un relevo sencillo en un negocio que ya conocía
El proceso de transmisión fue relativamente sencillo. La anterior propietaria se mostró desde el principio dispuesta a ayudar y a ofrecer las explicaciones necesarias.
Como Aizpea ya había gestionado anteriormente una tienda, conocía el funcionamiento de este tipo de negocios. Tras recibir ayuda el primer día para abrir el establecimiento, pudo comenzar a gestionar la tienda con normalidad.
No cerrar el negocio, una clave imprescindible para mantener la clientela
Según Aizpea, una de las claves para que la transmisión haya funcionado bien ha sido no cerrar el negocio durante el proceso.
Gracias a ello, la tienda ha podido mantener la clientela que ya tenía, algo especialmente importante en los comercios de proximidad de los pueblos.
Una tienda adaptada al día a día del pueblo
En esta nueva etapa, Aizpea ha introducido algunos pequeños cambios para adaptarse mejor a las necesidades de la clientela.
Entre otras cosas, ha impulsado la digitalización, y ahora muchos clientes realizan sus pedidos a través de WhatsApp. De esta forma, quienes trabajan por la mañana pueden hacer su encargo y recogerlo más tarde.
Además, también utiliza Instagram para compartir novedades y el día a día de la tienda.
El establecimiento ofrece una gran variedad de productos: pan, café, prensa y alimentos básicos de consumo diario. Gracias a ello, muchas veces quienes entran a comprar una cosa terminan llevando también alguna otra, algo muy habitual en los comercios de proximidad.
Observando los hábitos de la clientela, también decidió ajustar el horario: al principio abría por la mañana y por la tarde, pero al ver que por las tardes había muy poco movimiento decidió cerrar a las tres de la tarde.
Mantener vivos los comercios del pueblo
Casos como el de Guzta Okindegi Kafetegia muestran que la continuidad de los negocios muchas veces nace desde el propio entorno del pueblo.
Aizpea está muy satisfecha con la decisión tomada y con los resultados obtenidos hasta ahora. La acogida por parte de la clientela ha sido muy positiva y, además de mantener a los clientes habituales, también se han sumado nuevos. Todo ello le da fuerza y motivación para seguir trabajando de cara al futuro, con energía e ilusión.
Cuando existe una base sólida de clientes, personas que conocen el negocio y alguien dispuesto a asumir el relevo, los comercios del pueblo pueden seguir formando parte de la vida cotidiana de la comunidad durante muchos años más.







